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XV MARATÓN ALPINO MADRILEÑO
CERCEDILLA, DOMINGO 12 DE JUNIO DE 2011

 

Un Canario en el MAM
CRÓNICA DE JUAN CARLOS PADRÓN MORALES

La decisión y los preparativos.

Hace unos meses y sabiendo que se me agotaba la excedencia que me hizo cambiar de trabajo, recordé que una vez finalizada tendría un mes para reincorporarme a mi puesto de trabajo originario. Fue entonces cuando en uno de los desayunos una compañera del trabajo me dio un consejo:

·         Juani, ponte una meta para ese mes. Proponte hacer algo, porque si no verás que el mes se te va a pasar entre la rutina de llevar a los niños al cole-guardería, la rutina de recoger la casa,  hacer la compra, etc.

Así que me vi pensando en qué podría hacer para no perder ese mes. Fue entonces cuando, un día,  en facebook, alguien publicó la próxima celebración del XV Maratón Alpino Madrileño (más conocido como el “MAM”). Se celebraría el 12 de junio, justo cuando estaría de “vacaciones”. Inmediatamente me pregunté en voz alta ¿y si te vas a hacer una carrera a la península?

La elección tenía su miga. Se daban dos condicionantes que había que valorar:

 

 

Primero. Si me iba a desplazar a la península, con el coste económico que ello implica, tenía que ser una carrera en modalidad Maratón, menos no merecería la pena y más, me suponía una preparación y resistencia con la que no cuento.

Y segundo, tenía que ser un sitio bien comunicado y de fácil acceso para garantizar que mi ausencia  fuera de casa, fuera mínima.

El “Maratón Alpino Madrileño (MAM)”, cumplía perfectamente los dos requisitos. 42 Km en las afueras de Madrid. Bastaba con coger el avión a Madrid y de ahí el metro hasta Nuevos Ministerios para después trasladarme en tren a Cercedilla, localidad de donde salía la carrera y célebre por ser la cuna de los hermanos esquiadores Fernández Ochoa.

En un principio me sorprendió gratamente el hecho de que a pesar de que la carrera se celebraría el 12 de junio las inscripciones no se abrieran hasta el 23 de mayo. Así me permitiría apurar. El motivo, muy bien pensado por la organización, no era otro que permitir a los corredores el que no tengan que gestionar la inscripción con meses de antelación. De este modo es poco probable que haya renuncias, bajas o lesiones. Eso si, el día 23 de mayo, había que estar desde primera hora en el ordenador para tramitar la inscripción ya que el año pasado se habían cubierto las 300 plazas en tan sólo 4 horas. También este año se cubrieron rápidamente.

Debo reconocerles que la emoción de los primeros días, tras decidir intentar conseguir plaza se fue tornando en dudas a medida que se iba acercando la fecha del 23 de mayo.  El principal motivo, es que no soy nadie en esto de las carreras por montaña y la verdad es que cuando uno piensa en carreras fuera de Canarias, las ve como la meta u objetivo de los mejores ¡quién era yo para participar en el MAM!. Además iría sólo, y quieras que no, eso también desalienta algo. Este tipo de aventura es para compartirla.

En fin, que si no fuera por mi mujer, que me animó desde un principio, el propio tocayo Juan Manuel Agejas (Organizador de la prueba) con el que me intercambié varios correos previos y que me regaló palabras de estímulo y convencimiento; y el hecho, no menos importante, de que buscando por internet me encontrara un billete a Madrid por ¡54 euros!, creo que, sin todo ello,  habría dejado “aparcada” la idea de cruzar el charco.

Llegado el día 23 de mayo, ahí estaba yo a las 08:00 horas plantado delante del ordenador para meter mis datos desde que se abriera el plazo de inscripción. Dicho y hecho. Con la recepción del correo de confirmación, ya no había marcha atrás.

El día 11 de junio me fui a Madrid “cag...do” y es que los días antes recopilando información, visualizando videos y fotos de la carrera e incluso la crónica que hicieron los “compatriotas”, Pedro, César y Rocha que acudieron al MAM en el año 2008 (creo que los pioneros) y que llegó a mis manos gracias al amigo Eduardo Cebrián, lo que me esperaba iba a ser de agüita

Y es que la propia página de la carrera la define como “un desafío de más de 42 Km y 5.300 metros de desnivel acumulado”, cuyo lema era el “tranquilizador”: Posiblemente el Maratón más duro del Mundo”. “Será duro pero sobreviviréis”. Después de leer eso me dio el tembleque aunque la parte más insensata de mí decía:

a)                           Nada Juani, no te preocupes, eso es para darle prestigio pero ni caso....-

La cosa es que se me ocurrió la “genial” idea de comparar datos entre el MAM y la durísima (basta con ver fotos de la subida) Zegama Aizcorri, con la vaga esperanza de que esas premonitorias advertencias de lo que era el MAM pudieran disiparse, o cuando menos, rebajarse.

Sin embargo, craso error, la comparativa reflejaba datos incontestables:

CARACTERÍSTICAS

ZEGAMA

MAM

DISTANCIA

42 kM

42 kM

ALTURA MÍN.

296 m

1.190 m

ALTURA MÁX.

1.551 m

2.430 m

DESNIVEL ACUMULADO

5.472 m

5.300 m

SUPERFICIE TÉCNICA

50,00%

70,00%


A lo que se añadía otro dato que me iba a dejar tiritando, y nunca mejor dicho, el 75 % del recorrido por encima de los 2.000 metros (lo que la cataloga como una carrera de alta montaña), cuando yo nunca he ido a entrenar al Teide y vivo a nivel del mar. En ese momento me vino a la cabeza eso que se dice de la altitud de que si la presión de oxígeno es menor lo que induce a una fatiga más temprana que a nivel del mar.  Mayor deshidratación y que la temperatura ambiente es más baja. Para más inri,  la semana previa, estuvo lloviendo en Madrid de forma importante y todos los días me metía en la página de la AEMET para ver si mejoraba. Creo que esa semana, si la agencia concediera premios a los usuarios más asiduos, me lo habrían dado a mí. Que si la previsión para las 6 horas, que si previsión para el mediodía, que si previsión para las 18 horas...... Casi a cada hora me metía confiando en que el tiempo mejorara.

En fin que con esas me fui a Madrid el sábado 11 de junio.

El viaje, la llegada a Cercedilla, etc...

Para no aburrirles me voy a saltar esta parte. De lo contrario creo que esta crónica bien podría convertirse en una novela.

El día antes.

Llegué a Cercedilla el sábado a eso de la una del mediodía.  Quien no conozca el pueblo decirles que en él se respira “montaña”. Sus construcciones, entorno en el que se encuentra rodeado de montañas, las ropas de quienes transitan por sus calles, todo ello nos transporta a cualquier pueblito de los Alpes. ¿Acaso por eso al nombre de la carrera le pusieron “Alpino”?

Tras dejar la mochila en el hostal me fui a comer y a pasear por el pueblo para hacer tiempo hasta que dieran las 6 de la tarde, momento en que se habría el horario de retirada de dorsales. El día estaba muy bueno, despejado y con una temperatura muy agradable. Un temor menos.

Toda la logística, salida de la prueba y demás actos se concentraban en el Polideportivo del pueblo. Justo al otro extremo del hostal en el que me quedaba. A unos 20 minutos caminando.

La parte que les voy a relatar a continuación a quien acaso más les puede interesar es sobre todo a los amigos organizadores de pruebas en Canarias, los: Basilios, Isidro, Orlando, Arista, etc. Aunque visto lo visto, felicidades a todos ellos porque las organizaciones en Canarias están a nivel de las mejores. Lo pude comprobar.

Todo el operativo estaba montado dentro del polideportivo. La cancha principal estaba dividida en dos partes separadas por una lona que se sujetaba desde el techo y caía hasta el suelo. Dos terceras partes del recinto lo ocupaban los stands de la feria del Trail, con puestos de empresas locales que se dedican al tema de la montaña y también de forma separada las mesas donde se retiraban el dorsal y en frente, las mesas donde se retiraba la bolsa del corredor.  El tercio restante estaba ocupado por un recinto preparado para que los niños jugaran con un rocódromo incluido y la zona donde se daría la charla técnica, que contaba con pantalla gigante. Cuando llegué al recinto la charla técnica todavía no había empezado y ese tiempo estaba siendo ocupado por un profesional de la alimentación que impartía consejos sobre qué comer y como hidratarse en este tipo de pruebas.

Tras confirmar el número que llevaría en el tablón, guardé la correspondiente cola hasta que al llegar a la mesa me colocaron una cinta en la muñeca con el nombre de la carrera y me dieron el  dorsal. Seguidamente me fui a retirar la bolsa del corredor, que para aquellos que les interese la conformaban los siguientes productos:

·         Una bolsita con golosinas.

·         Una tableta tamaño familiar de Kit-Kat.

·         Un tetra-brick con Caldo de Navidad Aneto.

·         Un bote con chicles orbit

·         Un bote de queso para untar la “vaca que ríe”.

·         Una muñequera de una marca patrocinadora.

·         Folletos de publicidad y de futuras pruebas.

·         Un recetario de comidas.

·         La camiseta, que guardando la tradición, no era técnica sino de algodón. En concreto blanca y de manga larga. Tenía serigrafiado en el pecho, el nombre de la carrera, Salomon (Marca patrocinadora) y en caracteres más grandes la palabra “superviviente”.

·         Además para mi sorpresa la chica que me dio la bolsa, señalando la pared, donde colgaban, me preguntó, ¿polo o Chaleco?. Se refería a un polo de manga corta de color vino de una marca de ron y a un chaleco acolchado de color verde militar de la marca de vodka Movskowskaya. Estaba claro: ¡un chaleco por favor!. Perfecto para el invierno.

Ya se acercaban las 19:00 horas, momento en que comenzaría la charla técnica y el ambiente montañero iba creciendo. Me sorprendió un dato que no se estila mucho por nuestra tierra y es que allí la gente acude  ataviada con camisetas técnicas  de carreras  que ya han corrido. Es como si fueran sus trofeos. La estampa es muy bonita.

Curiosamente el stand más concurrido era el del club organizador “Tierra trágame” que vendía las camisetas de algodón de las anteriores 14 ediciones. Tenían mucha demanda.

Cuando ya me disponía a buscar un sitio donde escuchar la charla me percaté de que un grupo de personas muy numerosos hacían corro rodeando algo y chuchicheando sobre algo  que apenas se podía ver desde mi posición. Al acercarme comprobé que era una maqueta, en grandes dimensiones y en relieve, de lo que sería la carrera. La verdad es que fue de mucha ayuda visualizar el recorrido poniendo atención a las palabras que un corredor veterano le decía a otro.

De la charla técnica destacarles los siguientes hitos a parte de ponerles a continuación el perfil:

a)                  Nada más darse la salida hay 11 Km aproximádamente de subida, siendo los dos últimos (los que llegan al Alto de las Guarramillas, también conocido como Bola del Mundo) los más duros. Más de 400 metros de desnivel en esos 2 Km.

b)                  Esa es la primera subida importante. Después hay dos más (Peñalara y Cabeza menor), esta última un auténtico infierno. Una montaña de unos 2 Km con un desnivel de más de 500 metros que más que subir se escala.

c)                  La carrera consta de 10 avituallamientos además del de meta. Lo que está muy bien.

d)                  Se cruzan multitud de riachuelos, con lo cual, como dij el tocayo, Juan Manuel, nos llevará  a mojarnos los “tenis”, sobre todo cuando estemos llegando a meta. Cuando uno está como loco por llegar no se anda con miramientos. Yo intenté cuidar los míos pero también llegaron algo mojados y con barro.

e)                  Después de la tercera subida hay dos cotas más, que aunque cortas son duras y que no hay que despreciar ya que a esas alturas las piernas llegan muy castigadas con tanto sube y baja.

Por último comentarles un dato que dio el organizador que la verdad es que los corredores muchas veces descuidamos y que haríamos bien en tener en cuenta la próxima vez que acudamos a las carreras. Los “fisios” nos lo agradecerán. Antes de terminar la charla nos recordó a todos que para pasar a los masajes previamente hay que ducharse y si se ha estirado antes, mucho mejor.

Después de la charla que terminó con la proyección de un video de la carrera, muy ilustrativo por cierto, cena y a dormir. Al día siguiente esperaba lo bueno.

La Carrera.-

El día amaneció espléndido y se mantuvo así durante toda la carrera. Con sol, que no con calor, corría una muy ligera brisa. Perfecto para mí.

Salí del hostal a las 7:00 horas y transcurrido no más de 200 metros, me paró y tuvo la amabilidad de llevarme en coche, Sergio, fotógrafo de la revista on line OUTDOOR, con el que pude charlar amigablemente y que me dio recuerdos para Bichillos. ¡El mundo en la montaña es tan pequeño que todos nos conocemos!

Son las  8 de la mañana, paso el control de acceso teniendo que enseñar el dorsal y la cinta en la muñeca. En la mesa de control está también el incombustible Aurelio Olivar que me pregunta por la marca de mis tenis y a renglón seguido la apunta en un papel. Me imagino que será para alguno de sus estudios comparativos de tenis que tanto nos ayudan a la hora de elegir nuestro calzado.

Por ahí se ve a los máquinas, los: Heras, Queral, Nerea, etc. Pero hay uno al que me quiero referir, sin que, por favor, se moleste nadie. Me refiero a Juan Antonio Alegre, alías “Chinotto”. Uno de los 50 corredores del mundo que han sellado el “Grand Slam Marathon” (terminar pruebas de Maratón o Ultramaratón en los 7 continentes del planeta y el Polo Norte). Sus pintas y comportamiento rebosan humildad, huye de la entrevista que le quiere hacer la organización como diciendo: quien soy yo. Su cinta en el pelo, su inconfundible bigote que baja hacia la comisura de los labios y......unos “vaqueros” recortados que lleva como pantalón. Viéndole, todo se relativiza. Las grandes marcas nos podrán inundar con anuncios de nuevas prendas que llevan elementos que nos ayudan a correr más pero finalmente lo importante en este mundillo de las carreras de montaña, lo que verdaderamente nos mueve, son nuestras propias capacidades físicas, y sobre todo mentales.

Ahí estoy con 350 personas, aunque después por megafonía comentaron que dado la demanda finalmente seremos unos 390. 50 minutos más tarde saldrían los 350 del Cross. Espero la salida de la que está catalogada como una de las pruebas más importantes y duras del calendario nacional, con mi característico frote de manos. Entre miedo y frío.

Me digo una y otra vez que mi objetivo no es otro que disfrutar y optar al título de superviviente que es como califican a los que llegan a meta. Volverme a casa sin terminar la carrera sería tan patético como esas infantiles derrotas que tan habitualmente me regala mi Atlético de Madrid.

Ante mis dudas e incertidumbre decido que tengo que salir muy conservador más aún cuando me martillea constantemente en mi cabeza, las palabras que una vez leí sobre la subida por tubos a Cabeza Menor: “ogro capaz de desfondar en menos de 90 minutos los pulmones y piernas del más curtido corredor”.

Así que me coloco si no el último, entre los diez últimos. Charlo con un chico que viene del asfalto y que el MAM es su primera incursión en el trail. Los minutos previos a darse la salida están amenizados con el Rock Andaluz de Medina Azahara y su célebre “Necesito Respirar”. Cuando se llega al estribillo entiendo más que nunca su mensaje: (…) necesito respirar
descubrir el aire fresco y decir cada mañana que soy libre como el viento......”.

Empieza la carrera.

Primer tramo: Subida a Bola del Mundo (2.262 m)- Los primeros metros saliendo del pueblo son muy placenteros con la gente muy animada y habladora. Además a nuestro paso recibimos los aplausos de las personas que a esas horas se congregan para despedirnos. El paisaje es precioso, a medida que abandonados Cercedilla se torna en una hermosa pradera, cual campiña inglesa,  en la que nos miran con total indiferencia los animales que rumian. Desde muy pronto se hacen tapones lo que me sirve para caminar y coger aire dada la excitación que me supone el comienzo de la carrera.

Inmediatamente nos adentramos por un bosque frondoso, húmedo, transitando por un sendero fácil de correr, sobre todo porque el terreno es muy blando (mis pies y maltratadas rodillas lo agradecen). Esta parte del recorrido se caracteriza por tener que superar, en varias partes, un riachuelo que baja de la sierra. Ello nos obliga a reducir el ritmo para superarlos saltando de piedra en piedra.

Aprovecho para hablar con unos y con otros. NO sé si volveré por lo que quiero disfrutarla. Pido consejos, recomendaciones. Entre ellos doy por casualidad con un albaceteño que ha hecho la ruta de los Tenerife Trail 0-4-0, asesorado por Suso González. Desde aquí, Suso, te traslado los saludos del amigo.

Transcurrido unos 7 Km de constante subida pero a unos porcentajes no muy grandes desparece el bosque y se llega al puerto de Navacerrada. Este puerto de montaña es el más alto de la Sierra de Guadarrama y uno de los más elevados de España . Típico puerto de esquí pero que a esa hora está todavía dormido. Se acerca la primera gran subida y me preparo. Empiezo a hidratarme de forma periódica cada 10 minutos y a comer cada 40 minutos. El pueblo se supera rápidamente y en seguida nos encontramos de frente con la subida a la Bola. Se ve claramente que es una subida casi vertical que sigue los pasos del remonte que lleva hasta la cima para aquellos que quieren hacerlo confortablemente sentados y disfrutando del paisaje.

La vista es espectacular. Delante de mi, como hormiguitas y en fila india, se ve a los corredores subiendo paso entre paso. La subida es dura, y lo hace más dura el que el sendero esté plagado de piedras. Nadie habla, son muy pocos los que adelantan olvidando el sendero. Junto encima de la montaña ya está colocado el Sol, “Lorenzo”, El Dios Ra, de la mitología egipcia, que parece mirarnos y entre risas decir:

- ¡Venid a mí, hijos del sufrimiento individual y les haré inmortales!

Cuando llegamos a la cima nos damos cuenta de que la subida no ha terminado sino que de ahí a lo que es el final faltan unos 500 metros pero por una especie de pista de cemento que reduce los porcentajes de forma destacada. Ayuda a recuperar.  Me lo tomo como un descansillo antes de llegar al final de la subida y empezar a bajar. Finalmente llego al final de la Bola. Primer escollo superado.

Segundo tramo: Bajada Lomo del Noruego.- Esta bajada es la que cualquier corredor desea. Por pista ancha, en la mayoría del recorrido, no me resultó muy técnica y además los porcentajes no son muy altos con lo cual se corre muy bien. El paisaje es increíble, de frente se ve Peñalara (la siguiente subida) y al ir, en los primero kilómetros, por la cresta de la montaña, se puede divisar a  un lado y a otro, una preciosa panorámica de la sierra.

Nada más empezar la bajada noto una desagradable sensación que ya me acompañará hasta la meta y es que no menos de 20 moscones sobrevuelan mi cabeza y no sólo eso, sino que se posan en ella.. Empiezo a hacer aspavientos con las manos, pero ni con esas. Me pregunto:

- ¿tanto apesto? -

La duda se disipa cuando compruebo que al corredor que llevo delante y al de al lado, les pasa lo mismo. Ellos también sufren a las dichosas moscas. Se me ocurre una idea que finalmente fue mi salvación: cojo el buff y me lo coloqué como pañuelo pirata. No lo hago habitualmente. Me incomoda correr con algo en la cabeza pero a partir de ese momento dejaron de molestarme, o cuando menos, ya no las notaba posadas en mi cabeza. Después hablando con otro corredor me explicó el motivo. El problema era las “bostas de vaca” que nos íbamos encontrando por todo el camino. No se olían pero estaban ahí.

Tramo tercero: Subida a Peñalara (2430 m).- Esta subida comienza en el puerto de Cotos, parecido al de Navacerrada por el Collado de Peña Citores. Aunque Peñalara es la montaña más alta de Madrid y de la provincia vecina de Segovía, su subida me resultó menos dura que la de la  Bola y, por supuesto, la que vendría después. La temible Cabeza Menor.

Comienza por un monte de Pinar que me recordó a los que tenemos en nuestras islas. El sendero es muy transitable y no muy técnico. Los árboles desaparecen cuando empezamos a bordear la ladera del collado que tras superarla nos encamina hacia Peñalara.

La subida a Peñalara es por un paisaje exento de arboleda, diáfano,  lo que hace que se note más el viento. La montaña la estás viendo en frente en todo momento y aunque la ves ahí, parece que no llega. Para subirla decidí ponerme un ritmo “crucero” que me permitiera no apoyar las manos en las rodillas pero que al mismo tiempo fuera constante. Eso si caminando.  Por momentos las ansias de llegar me provocan correr pero mi mente retiene las ganas. ¡Juani no pierdas la calma. Todo se andará!. Cuanto más cerca de la cima el sendero va desapareciendo aunque la señalización te marca por donde debes ir.

Nada más coronar la cima donde ondeaba una llamativa bandera “Pirata”, la bajada se hacía, en los primeros metros, por el mismo tramo de la subida, con lo cual, pude disfrutar de la hermosa estampa de ver bajar a los corredores que me precedían, cual hordas de suevos a la conquista de nuevos territorios.

Al llegar a la cima, hago lo que otros, toco la bandera y para abajo. Segundo escollo superado.

Cuarto tramo: Bajada Loma Dos Hermanas.- La Bajada otra vez al Puerto de Cotos se hace por este otro camino mucho más vertical y técnico (mucha piedra suelta) que el “manso” Lomo del Noruego. El sendero Zigzaguea. En sus primeros tramos, al sentir el aire frío y estar sudando,  aprovecho para colocarme el cortavientos que desde el principio llevo anudado a la cintura. Durante la bajada nos vamos encontrando con multitud de senderistas que nos animan. Se respira cultura montañera.

La llegada al puerto de Cotos es espectacular, me recuerda las etapas de Los Alpes del Tour de Francia. Una ingente cantidad de personas se encuentran a los dos lados de la calle que baja hasta el avituallamiento, animándonos a grito de ¡ale, ale, ale! ¡aúpa, aúpa, aúpa!.

La llegada al avituallamiento me sorprende ya que no menos de 20 corredores están en él, bebiendo, comiendo y charlando amigablemente con sus familiares y amigos, como si de una discoteca se tratara. Nunca he visto nada igual. Es más, uno de los voluntarios, que amablemente me llena  los bidones, me comenta que es que he llegado en hora punta. Risas.

Aprovecho este momento para hacer un inciso y comentarles el contenido de los avituallamientos, por si les interesa:

- Los líquidos, los conformaban: agua, aquarius y tubitos de glucosa.

- Los líquidos-sólidos, a parte de eso, avellanas, almendras peladas, membrillo, chocolate, naranjas y plátanos troceados.

Quinto tramo: Subida a Cabeza Menor (2.376 m) por tubos de Cabezas.-  Nada más dejar el avituallamiento de Cotos, transitamos por una carretera durante unos 400 metros (llaneo). Es lo poco que se cogió de asfalto. Llegados a un punto en el que nos desviamos por un senderos que nos lleva entre árboles, pradera y riachuelos, por un lugar idílico hacia lo que será la base de la montaña. Este tramo es muy llevadero. Siendo domingo se entiende que nos vayamos cruzando con gente que descansa tumbada sobre la hierba a la orilla del riachuelo.

Empiezo a notar calor. Aprovecho cuando paso por algún riachuelo para mojar el buff y volvérmelo a poner fresquito. Un placer.

A medida que nos vamos acercando a la base de la montaña coincido con dos corredores que la hacían por primera vez y que uno le decía al otro:

- ¡Acaso llegamos y vemos que no es tan dura como dicen!.

No más allá de un Km, los árboles desaparecen y nos encontramos de bruces con una pared descomunal de piedra granítica. Se hace el silencio. Era cierto todo lo que nos habían dicho. No hay sendero. Solo piedras de grandes dimensiones y una cima. Estamos antes esos 2 Km de subida que había comentado Juan Manuel Agejas.

Me digo:

- ¡Dios mío pero si esto es lo más parecido al Annapurna que he visto nunca!.-

Es más, sus primeros metros están bordeados por montañitas de piedras que me recuerdan a los “compamentos-bases” que se ven en los documentales de “Al Filo de lo Imposible” en las expediciones “himalayistas”.

No hay palabras. Yo que no me dedico a escalar montañas es lo más impresionante que he subido nunca.

INCISO: Por favor en la página web del Maratón Alpino hay puesto un video que explica, bien a las claras, que es subir “tubos de cabezas.” Échenle un vistazo. Impacta.

 

Les aporto otro dato que habla de la dureza de esta subida. La organización, con muy buen criterio, colocó dos avituallamientos en la subida. Uno en la base, nada más empezar y cuyos voluntarios nos despedían con una cara de circunstancias, como diciendo:

- Tú no sabes don de te adentras-

Y otro a unos 150 metros de la cima.

La subida se me hizo durísima. Subo muy, pero que muy lento. Paso entre paso, con las manos apoyadas en las rodillas y con la cabeza tan baja que casi lamo las piedras con una lengua que se niega a volver  a su sitio natural dentro de la boca.

Es entonces cuando se me apareció la luz. Justo delante de mi,  doy con un corredor que lleva una camisa verde con el lema: “Madrid es pasión” (o algo parecido) y que con bastones va subiendo. Me coloco justo detrás de él y sigo como hiptonizado sus pasos. Mis pies se colocan donde previamente se colocan los de él. Paso entre paso, con mucha lentitud. No puedo levantar la cabeza. Le sigo como un discípulo de una secta sigue a su líder. En un momento dado chapurreo un  gracias por subirme. El me entendió ya que me contesto:

- “me alegro que os guste”, esta montaña se sube así, pasito a pasito.-

Me voy diciendo:

- Juani olvidate de la carrera. Si quieres llegar a arriba no existe carrera, sólo existe esta subida.

Siento los pulmones a mil por hora, pum, pum, pum. Tengo ganas de pararme y gritar:

- ¡Esto es una mier......!

Pero no lo hago, en su lugar me digo, entre dientes: El sufrimiento de ahora es el placer de dentro de un rato. Vamos sigue, no pares.

Al llegar al avituallamiento en mitad de la subida. Me siento un momento a coger resuello y a tomarme un tubito de glucosa. En seguida se marcha mi tren en forma de “ángel”, con camisa verde.

Me vuelvo a colocar detrás de él. Los últimos metros son los más duros porque las piedras por las que subimos adquieren dimensiones considerables. No subo, escalo con las manos y los pies.....

¿pero la cima no llega? Está ahí pero no la alcanzo. De repente escucho un sonido que me hace preocupar. Es como el sonido de las velas de los barcos cuando las mueve el viento. Pero yo no estoy al lado del mar sino en una montaña a dos mil metros. Me pregunto si será que la altitud me está afectando a los oídos.....

Al dar uno de los últimos pasos compruebo que el sonido proviene de una banderola de Salomon que corona la montaña. Junto a ella dos tipos  que plácidamente están sentados y nos dicen:

- Hay que seguir las cintas, hay que seguir las cintas.-

Mi respuesta es un graznido en forma de ¡eeeeerrrrrrrrrrrrr!. Me había desviado menos de un metro para hacer un paso más facil. Sólo quería eso, hacer un paso más fácil. Por favor piedad.

Al llegar arriba, la vista de Guadarrama es fenomenal. Al fondo se ve la Bola del Mundo y lo que considero será el final del infierno. Pero estamos en el Km 28,5 y todavía queda carrera. He tardado una hora en subir 2 Km. ¡2 kM EN UNA HORA! ¡Agüita

Bajo dejando caer las piernas y recuperándome del esfuerzo, cuando de repente el oxígeno vuelve  a regar mi cabeza me doy cuenta de que no me he despedido del amigo que me subió hasta Cabeza Menor. Me da rabia, si algo valoro y reconozco de este mundillo de las carreras por montaña ( y que no encontré en otros deportes) es que está lleno de gente fantástica, solidaria y comprometida con el sufrimiento de otros. Es así. No puede cambiar. Entre todos tenemos que hacer lo imposible por mantener esta afición-deporte como “aquella aldea de irreductibles galos que resiste todavía y siempre al invasor” (entiéndase invasor como el resto de deportes donde lo que impera es la competitividad más brutal).

En fin a ese amigo que llevaba camisa verde con el lema de “Madrid me apasiona” o algo así, y que no le ví cara sino sus “Salomon negras”. Un millón de gracias. Eres un crack.

Sexto Tramo: Cuerda Larga.-  En este punto de la carrera hago memoria y recuerdo las palabras de Juan Manuel Agejas: “Lo siguiente son dos cotas cortas pero duras porque las piernas estarás castigadas”

Durante la bajada, entre piedras (técnica), en sus primeros tramos, compruebo que muchos corredores lo hacen con mucho cuidado, el peligro en forma de calabres acecha.

De las dos cotas, la primera, me resultó más dura. Es más vertical y encima es la más cercana al infierno que ha sido la subida por tubos. La primera la subo caminando, paso entre paso pero sin verme obligado a colocar las manos en las rodillas. Subiendo me encuentro con un corredor parado ,  jadeando. Un amigo de equipo le espera. Me paro pregunto si necesitan algo. Con la mirada me responde:

- Unos minutos de descanso para continuar.

Les doy ánimo y continúo. En todo momento veo donde esta la Bola, lugar al que debo llegar y que me supondrá el comienzo de la última bajada.

Me voy recuperando y troto. Entre las dos cotas se puede correr fácil porque la pista es ancha y entre las bajadas y los leves porcentajes de subida parecen falsos llanos.

Por fin llego a la Bola. Lo más duro ha pasado.

Séptimo tramo: Bajada a Cercedilla.- Me animo mucho porque ya conozco el recorrido de regreso a “casa”.

La primera parte supone la brutal bajada entre piedras del comienzo, para entonces ya están operando las sillas transportadoras y la corro jaleado por aquellos que suben a la Bola en las sillas. Les grito mi gratitud.

En el avituallamiento del Puerto de Navacerrada me limito a coger una naranja y un vaso de agua y continúo con la misma. Disfruto de los aplausos de la gente allí congregada. En voz alta les doy las gracias a todos.

El resto de bajada también lo hago corriendo, aún cansado. Veo que las piernas me responden, con lo cual se confirma uno de mis lemas: “Más vale llegar a meta pidiendo kilómetros que pidiendo oxígeno”.

La satisfacción por estar terminando me anima. Cuando faltan unos 3 Km, calculo, diviso el Polideportivo de Cercedilla. La emoción me embarga. Esbozo una sonrisa que no me abandonará el resto del día. Las dudas, incertidumbres e incluso miedo que a la salida, y los días previos, tenía los he logrado vencer y con ello, un nuevo reto. Después de 6 horas y 43 minutos, entro en la meta entre los aplausos de la mucha gente allí congregada. Con el brazo en alto les doy las gracias. Soy “SUPERVIVIENTE”.

P.D.- Después de recuperarme y saludar a los que he conocido, me regreso al hostal. En su camino me encuentro con un lavadero público por donde baja mansamente un riachuelo. Cuenta con una pequeña playita. Bajo hasta él, me quito los tenis y los calcetines y los introduzco con  suavidad en el agua que baja de la sierra, muy fría. Hago descansar mi espalda en la tierra y cierro los ojos. Disfruto del momento.

Antes de terminar felicitar a los ganadores, a todos los que terminaron y también a los que no, porque aunque sea,  tuvieron la valentía de atreverse. El próximo año lo conseguirán.

Mención a parte a la organización por la carrera. No me extraña que tenga tanta tradición y sea tan reconocida. La señalización impecable y los avituallamientos perfectos. Muy acertada su localización, en los lugares estratégicos. Se notó que quien organizaba la carrera conocía el recorrido y los puntos más críticos. Chapeau. A todos un millón de gracias.

Nos vemos por las montañas.

Juani “Le Flacó” Padrón

 

 

 

 

   
   


Avituallamiento oficial

 

 

 

 

 

 

 

   
 
 

 

 

 

 

 

 
   

 


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